martes, 15 de abril de 2008

Mi modelo... el invi


El gran poema invisible

He desnudado todas las mañanas buscando aquel poema,

Que al ser partido en dos guardara tu nombre en su sombra,

He despojado a la primavera de su trono,

Soñando encontrar el polen con el que nacen tus besos.

He buscado en el ojo gitano de la noche y el deseo,

El cabalgar herido de tus sueños,

Y he cruzado las aguas azules de la muerte y el pecado,

Buscando para ti el gran poema invisible.

Aquel que embruja tus labios y desparrama por tu cuerpo,

El enjambre asesino de siete muchedumbres en celo,

Y desnuda un baile inmortal de manzanas,

En las trompetas moribundas de un sediento mar.

He disfrazado los dioses en el callejón perdido de mis palabras,

Y en el cementerio de poemas sutiles, he bailado ebrio,
Conjurando mi locura a penetrar los encantos encendidos de tú sed,
Para desojar tu mirada en el madero indio que arde en el tiempo.
Rota la luna en diamantes,
Me he quedado con la piel del más bravo guerrero de la oscuridad,
Para ofrendarte en el fuego salvaje de su odio más preciado,
El gran poema invisible,
Que entre palabras de agua se escribía por tu alma.

El pobre bambú bonsai



EL BAMBÚ JAPONÉS


No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego. También es obvio que quien cultiva la tierra no se detiene impaciente frente a la semilla sembrada, y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas!


Hay algo muy curioso que sucede con el bambú y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.


Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.


Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece¡más de 30metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.


Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.


Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.


Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.


De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.


Y esto puede ser extremadamente frustrante.


En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que en tanto no bajemos los brazos -, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos-, si está sucediendo algo dentro nuestro...


estamos creciendo, madurando.


Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.


Si no consigues lo que anhelas, no desesperes... quizá solo estés echando raíces....

domingo, 13 de abril de 2008


Lejos pero en mi corazón....


El nudo

Algunos científicos sostienen

que existe la distancia.


Hay varios testigos que aseguran

habernos sorprendido separados

por kilómetros de espacio.


Sin embargo

entre nosotros ya no hay aire:

tu piel se continúa con mi mano,

mi espalda te sostiene cuando sueñas,

tus piernas ya caminan con mis pasos.


Sospecho

que existe la sustancia,

el hilo que ocupa el intervalo,

la fuerza permanente y poderosa

que acerca mi costado más lejano

y anuda tu vida con mis brazos.

Pasteles....


Hoy quiero compartir pinturas en pastel .... y este poema de Benedetti... que me encanta... es un día precioso de otoño, hace frío, , para tomar chocolate y prender quizás..... alguna estufa.

Yo escucho el añorable Pato C aqui en mi reino......



Piedritas en la ventana


De vez en cuando la alegría

tira piedritas contra mi ventana

quiere avisarme que está ahí esperando

pero me siento calmo

casi diría ecuánime

voy a guardar la angustia en un escondite

y luego a tenderme cara al techo

que es una posición gallarda y cómoda

para filtrar noticias y creerlas


quién sabe dónde quedan mis próximas huellas

ni cuándo mi historia va a ser computada

quién sabe qué consejos voy a inventar aún

y qué atajo hallaré para no seguirlos


está bien no jugaré al desahucio

no tatuaré el recuerdo con olvidos

mucho queda por decir y callar

y también quedan uvas para llenar la boca


está bien me doy por persuadido

que la alegría no tire más piedritas

abriré la ventana

abriré la ventana.

Dónde estás amor?




Hemos perdido aun este crepúsculo.

Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas

mientras la noche azul caía sobre el mundo.


He visto desde mi ventana

la fiesta del poniente en los cerros lejanos.


A veces como una moneda

se encendía un pedazo de sol entre mis manos.

Yo te recordaba con el alma apretada

de esa tristeza que tú me conoces.


Entonces, dónde estabas?

Entre qué gentes?

Diciendo qué palabras?

Por qué se me vendrá todo el amor de golpe

cuando me siento triste, y te siento lejana?


Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,

y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.


Siempre, siempre te alejas en las tardes

hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.

Asi, verte de lejos


Así, Verte de LejosAsí, verte de lejos, definitivamente.

Tú vas con otro hombre, y yo con otra mujer.

Y sí que como el agua que brota de una fuente

aquellos bellos días ya no pueden volver.


Así, verte de lejos y pasar sonriente,

como quien ya no siente lo que sentía ayer,

y lograr que mi rostro se quede indiferente

y que el gesto de hastío parezca de placer.


Así, verte de lejos, y no decirte nada

ni con una sonrisa, ni con una mirada,

y que nunca sospeches cuánto te quiero así.


Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo,

la noche entera es corta para soñar contigo

y todo el día es poco para pensar en ti.