domingo, 25 de enero de 2009

Deja que mis manos.....


Deja que mis manos,

sombra,

no se extiendan

inútil en la oscuridad ,

deja que acaricien tu rostro

si tenerlo no puedo,

si verlo no consigo,

No esperes la madrugada

para confundirte con la luz

no me dejes resignado

a esperar la noche

para rogarte de nuevo.

Acércate, sombra,

déjame tu frío

para aplacar el calor que me abraza,

la fiebre de mis sueños,

el dolor de ya no tenerte…

Llorar....



Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es verdad que los cacuies y los cocodrilos no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

sábado, 24 de enero de 2009


En los espacios vacios

que deja tu ausencia

mi amor prolifera.

crece,

ocupándolo todo

como hiedra venenosa

y entre sus ramas dejan ver

su lomo color verde lluvia

siseantes serpientes de nostalgia

i

La vida....


La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Kilometros....


A varios cientos de kilómetros

puede tu voz darme calor igual que un sol

y siento como un cambio armónico

va componiendo una canción en mi interior


Sé que seguir no suena lógico

pero no olvido tu perfume mágico

y este encuentro telefónico

me ha recordado que estoy loco por ti


Que todo el mundo cabe en el teléfono

que no hay distancias grandes para nuestro amor

que todo es perfecto cuando te siento

tan cerca aunque estés tan lejos


A varios cientos de kilómetros

tiene un secreto que decirte mi dolor

en cuanto cuelgues el teléfono

se quedará pensando mi corazón


Que todo el mundo cabe en el teléfono

que no hay distancias grandes para nuestro amor

que todo es perfecto cuando te siento

tan cerca aunque estes tan lejos

viernes, 21 de noviembre de 2008

Nuestros hijos.....




Nuestros hijos no son nuestros hijos,
son los hijos y las hijas de los anhelos que la vida
tiene de si misma.

Son los hijos de nuestro amor de padres,
viven a través de nosotros,
pero no de nosotros.

Y aunque vivan con nosotros,
no nos pertenecen.

Pertenecen a la vida... al futuro...
y tienen derecho a formar su futuro y decidir su vida.

Podemos darles nuestro amor,
pero no nuestros pensamientos,
porque ellos deben tener sus propios pensamientos.

Podemos dar abrigo a su cuerpo,
pero no a sus almas,
porque sus almas habitan en la mansión del mañana,
que ni aun en sueños no es permitido visitar.

Pero podemos enseñalarles el camino y enseñarles a caminar.

Podemos esforzarnos en ser como ellos,
pero no intentemos hacerlos como nosotros,
porque la vida no marcha hacía atrás,
ni se detiene en el ayer.

Pero podemos mostrarles un buen ejemplo de vida.

Hay un tiempo....


Hay un tiempo...
No dejaré pasar el tiempo, porque los hijos no esperan.
Hay un tiempo...
Lo haré lo mejor que pueda durante este tiempo, porque los hijos no esperan.
Hay un tiempo...
Este tiempo es corto, y si me descuido se me esfumará, porque los hijos no esperan.
Hay un tiempo...
Este tiempo es breve, aprovecharé cada minuto, porque los hijos no esperan.
Hay un tiempo...
No cambiar este derecho natural por la posición social, la reputación profesional o un cheque de sueldo. Una hora de dedicación puede evitar años de dolor mañana. La casa puede esperar, el auto puede esperar, la ropa puede esperar, pero los hijos no esperan. Habrá un tiempo...
Entonces será mi tiempo, yo sí puedo esperar.
Habrá un tiempo...
Entonces recogeré el fruto de haber respetado los tiempos de mis vástagos, de haber postergado los míos, de haber sido consciente de que esos tiempos eran breves y de no haberlos hecho esperar.