Deja que mis manos,
sombra,
no se extiendan
inútil en la oscuridad ,
deja que acaricien tu rostro
si tenerlo no puedo,
si verlo no consigo,
No esperes la madrugada
para confundirte con la luz
no me dejes resignado
a esperar la noche
para rogarte de nuevo.
Acércate, sombra,
déjame tu frío
para aplacar el calor que me abraza,
la fiebre de mis sueños,
el dolor de ya no tenerte…


