miércoles, 3 de septiembre de 2008

Te espero




Te espero

en la quietud del tiempo

En la mirada tranquila

De quien suspira un beso

De quien sana una herida

Te espero en las noches solitarias

Del mas dulce embeleso

En las calmadas orillas

De los secretos tiempos

Y en las calmadas horas

De mi voz, llevo por dentro

Los recuerdos de un te quiero

Las caricias de un momento

Que no han sellado la espera

Porque te aguardo en silencio

Porque mi piel te revela

Las ganas de tenerte dentro

Y mientras mi calma se agita

Mi soledad va diciendo¡

Cuándo llegará ese día!

¡Cuándo llegará el momento!

Que tu deseo y el mío

Se unan en un solo cuerpo

Para colmarte de besos

Y decir... ¡Cuánto te quiero!

Puedo...


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.


Escribir, por ejemplo:

"La noche está estrellada,y tiritan, azules, los astros, a los lejos"


El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.


Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos.


La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.


Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.


Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.


Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Que importa que mi amor no pudiera guardarla.


La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.


Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.


Mi corazón la busca y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles,


Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuanto la quise.


Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.


Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.


Es tan corto el amor y tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,


mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque, éste sea el último dolor que ella me causa,


y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

domingo, 24 de agosto de 2008

Poesía de Emergencia




Oh pintor!!!

podrías pintar un bosque

quizás un árbol

o al menos alguna rama

para colgarme

o colgar las esperanzas

sábado, 23 de agosto de 2008

Soneto con sed




Leyendo un libro, un día, de repente,

hallé un ejemplo de melancolía:

Un hombre que callaba y sonreía,

muriéndose de sed junto a una fuente.


Puede ser que, mirando la corriente,

su sed fuera más triste todavía;

aunque acaso aquel hombre no bebía

por no enturbiar el agua transparente.


Y no sé más. No sé si fue un castigo,

y no recuerdo su final tampoco

aunque quizás lo aprenderé contigo;


yo, enamorado, soñador y loco,

que me muero de sed y no lo digo,

que estoy junto a la fuente y no la toco.

Símil del viento



Te sentí, como el viento, cuando pasabas ya;
como el viento, que ignora si llega o si se va...
Fuiste como una fuente que brotó junto a mí.
Y yo, naturalmente, sentí sed y bebí.
Llegaste como el viento, náufraga del azar,
con tus ojos alegres entristeciendo el mar.
Y, para que la tarde pudiera anochecer,
te fuiste como el viento, que no sabe volver.





Quiero sentir la lluvia.

Callado,

distante, alejado de tu presencia,

sabiendo que en cada gota se me va una palabra

de aquellas que siempre te reservo.

Formarán charcos en tu ausencia

cilancos de olvidados sueños

que guardaba para arrullar tu oído.

Si vuelves estaré vacío,

seré un arenal entre los ojos de un puente.

Pero en mi silencio

podrás ver los restos húmedos

que en la tarde dejó la tormenta.

Los versos quedarán como esencia

entregada entre las flores

y todos los que paseen

por la alameda pensarán en ti.

lunes, 18 de agosto de 2008

Yo estaré en ellos....


No entiendo porqué el mar
se empeña en competir con tus ojos...
al fin y al cabo es una batalla perdida,
y él lo sabe.
Ni me explico porqué el cielo
quiere llamar mi atención detrás de ti...
intentando imitar el color de tus pupilas,
ya que su tono no existe.
Caminas despacio a mi lado,
bueno un poco más alta,
pues te presté mis alas
para que alcanzaras tus sueños...
porque sé que el día que llegues
yo estaré en ellos...
y reíremos juntos,
entre caricia y caricia,
y esa risa nunca será interrumpida...
bueno...
sólo por los besos...
besos que nos traeran silencio...
silencio pleno,
ausente de miedos,
silencio que hablará
aunque nos hagamos viejos...
Ahora te contemplo iluminada por las velas
desde dentro de nuestro porche, atardeciendo...
porque el cielo, que nunca se rinde,
quiere copiar el color de tu pelo,
ayudado por su fiel amigo viento.
Y entonces te abrazo
para llevarte adentro...